Aún hay muchos negocios offline que no tienen en cuenta el mercado online como competencia y sus precios son mucho más elevados que en ciertos sitios de comercio electrónico, quedando en una desventaja competitiva importante y empujando más a la compra online, perdiendo clientes para siempre.
Un caso que me ha ocurrido. Quiero comprar el producto P, en la tienda offline cuesta unos 18 euros y en la tienda online unos 6 euros. Los gastos de envío para la compra online son otros 6 euros, pero es que si fuesen 10 euros, el precio total seguiría siendo más barato. Aunque aún no lo he comprobado al detalle (lo haré), diría que se trata del mismo producto, iguales características técnicas, igual en la fotografía y, además, dispongo de más variedad de productos P en la tienda online. Está claro que cualquiera comprará el producto P a través de Internet, más si se desean varias unidades.

Figura 1. La compra online puede llegar a ser más económica incluso con gastos de envío.
Si en la tienda offline no es posible reducir el precio del producto P, algo que me parece raro por la enorme diferencia antes comentada, sólo queda recurrir al valor añadido para seguir siendo competitivo.
La técnica del comercio offline basada en subo el precio del producto P para obtener más beneficios aprovechando que soy de los pocos que lo venden en la zona ya no funciona, la zona de competencia es el mundo entero.
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